Golpe de calor en perros: síntomas, qué hacer y cómo enfriarlo bien

Perro bebiendo agua a la sombra para evitar un golpe de calor

Si estás ante una urgencia ahora mismo: saca al perro del calor y mójalo con abundante agua fría del grifo, o sumérgelo en ella si es joven, sano y está consciente, siempre con la cabeza fuera. Pon un ventilador o el aire del coche sobre él mientras está mojado.

Enfría primero, traslada después. Llama al veterinario y ve, aunque parezca que mejora.

El golpe de calor es una de las urgencias más graves del verano y puede ser mortal en poco tiempo. Los perros apenas sudan y se refrescan sobre todo jadeando, así que se sobrecalientan mucho más rápido que nosotros. Aquí tienes cómo reconocerlo, qué hacer exactamente —incluida una corrección importante sobre el agua fría que aún circula por internet— y cómo prevenirlo.

Lo primero: el consejo del agua templada está desfasado

Durante años se recomendó enfriar «despacio» y con agua templada, nunca fría, por miedo a que el frío cerrara los vasos de la piel y atrapara el calor dentro. Esa recomendación ya no se sostiene.

El Royal Veterinary College británico ha advertido de que muchas webs siguen difundiendo ese consejo pese a que no hay evidencia sustancial que lo respalde, y de que los mismos mitos en medicina humana quedaron desmentidos por investigaciones que demuestran que la inmersión en agua fría y el enfriamiento evaporativo son los métodos más eficaces. El temor a la vasoconstricción, la tiritona y el atrapamiento de calor ha sido descartado.

Las guías prehospitalarias que el comité de trauma del American College of Veterinary Emergency and Critical Care publicó en 2016 recogen dos indicaciones muy concretas: enfriar antes de trasladar, y hacerlo con agua, ya sea por inmersión en agua fría en perros jóvenes y sanos o por enfriamiento evaporativo —mojarlo bien y añadir movimiento de aire— en animales mayores o con otras patologías.

Y hay una cifra del mismo estudio que resume por qué esto importa: los perros que llegaron a la clínica ya enfriados por sus dueños presentaban una temperatura media de 38,6 °C, frente a 40,9 °C en los que solo se enfriaron una vez allí. Enfriar antes de salir de casa cambia la situación con la que el animal llega.

Un dato que explica por qué importa tanto: en un estudio del Royal Veterinary College sobre perros atendidos por golpe de calor en el Reino Unido, solo el 24 % de los que habían sido enfriados por sus dueños lo fueron con los métodos recomendados. Más de la mitad se enfriaron aplicando toallas mojadas, siguiendo el consejo antiguo. Es mejor que no hacer nada, pero está lejos de ser lo más eficaz.

Qué es y por qué los perros son tan vulnerables

El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal sube por encima de lo seguro —por encima de unos 40 °C, cuando lo normal ronda los 38 o 39 °C— y el cuerpo ya no consigue bajarla. A diferencia de nosotros, el perro no suda por la piel: se enfría jadeando, y solo elimina algo de calor por las almohadillas. Con calor ambiental, humedad alta, ejercicio o un espacio cerrado, ese mecanismo se queda corto muy deprisa.

Síntomas: cómo reconocerlo

Señales de alertaSignos graves: emergencia
Jadeo muy intenso y rápidoEncías azuladas, grises o muy pálidas
Babeo con saliva espesaTambaleo, debilidad, no se sostiene
Encías y lengua muy rojasVómitos o diarrea, a veces con sangre
Inquietud, busca sombra o suelo fríoDesorientación, temblores
Ritmo cardíaco aceleradoColapso, convulsiones o pérdida de conciencia

Presta atención a una señal que engaña: si el perro deja de jadear de repente, no está mejor. Puede indicar que su organismo está claudicando. Es de las peores señales posibles.

Qué hacer, paso a paso

Estas medidas no sustituyen al veterinario, pero hacerlas antes de salir hacia la clínica mejora el pronóstico. La consigna es enfriar primero y trasladar después.

  1. Sácalo del calor a la sombra y a un sitio ventilado.
  2. Mójalo con agua fría, abundante y cuanto antes. Sirve la manguera, la ducha, un barreño, una piscina infantil, lo que tengas a mano. La regla práctica: agua del grifo, fría, y sin perder tiempo buscando otra cosa. No hace falta que esté helada: en el estudio experimental de referencia, los perros conscientes se enfriaron más rápido en agua de unos 15 o 16 grados que en agua casi congelada.
  3. Si es joven, sano y está consciente, la inmersión es lo más eficaz. Mételo en agua fría manteniendo siempre la cabeza fuera y sujeta, sin dejarlo solo ni un segundo. No lo intentes si está inconsciente, si el perro es demasiado grande para manejarlo con seguridad o si tú no puedes hacerlo sin riesgo. Tampoco es la mejor opción en razas chatas como el bulldog o el carlino, ni en perros con problemas respiratorios: tienen más riesgo de tragar agua. En esos casos, mejor mojar y ventilar.
  4. Si es mayor, está enfermo o no puedes sumergirlo, mójalo bien de arriba abajo y añade movimiento de aire: ventilador, abanico o el aire acondicionado del coche. Mojar y ventilar a la vez es lo que enfría; mojar sin ventilar, mucho menos.
  5. Llama al veterinario y avisa de que llevas un golpe de calor, para que te esperen preparados.
  6. Ofrécele agua en pequeñas cantidades solo si está consciente y quiere beber. Nunca se la fuerces ni se la eches en la boca.
  7. Sigue enfriándolo durante el trayecto, con las ventanillas o el aire acondicionado dándole encima.
Si usas la manguera, déjala correr primero. El agua que se queda dentro del tubo al sol puede salir hirviendo los primeros segundos. Espera a que salga fría antes de dirigirla al perro.

Cuándo parar de enfriar

El objetivo es devolverlo al rango normal, no enfriarlo indefinidamente. Las guías del Vet-COT indican medir la temperatura en casos sospechosos y enfriar activamente si supera los 41,1 °C, y se deja de enfriar de forma activa cuando vuelve a valores normales, en torno a los 39 grados.

Pasarse tampoco es inocuo: en pacientes humanos con golpe de calor, tanto la hipotermia como la hipertermia se asociaron a peores resultados, y el daño orgánico fue menor cuando la temperatura quedaba entre 38,5 y 40 grados a la media hora de llegar. Dicho esto, si no tienes termómetro en casa —lo habitual— no te bloquees por esto: enfría de camino a la clínica y deja que allí midan y ajusten. En la práctica, el riesgo frecuente es enfriar poco y tarde.

Sí

  • Agua fría, abundante, cuanto antes
  • Inmersión si es joven, sano y consciente
  • Mojar y ventilar a la vez
  • Enfriar antes de salir hacia la clínica
  • Seguir enfriando en el coche
  • Ir al veterinario siempre

No

  • Perder tiempo buscando agua templada
  • Taparlo con toallas mojadas y dejarlas puestas
  • Sumergir la cabeza o a un perro inconsciente
  • Forzarlo a beber
  • Frotarle alcohol en la piel
  • Darle ningún medicamento por tu cuenta
  • Quedarte en casa porque «parece que mejora»
Sobre las toallas mojadas: son el método que más gente usa y el menos eficaz de los activos. El problema no es mojarlas, es cubrir con ellas al perro entero: la toalla frena el movimiento de aire alrededor del cuerpo y anula la evaporación, y además se calienta en pocos minutos con el propio animal. Las revisiones clínicas recomiendan aplicarlas solo en las zonas de poco pelo, como el vientre o la cara interna de los muslos, y cambiarlas a menudo. Si puedes mojar al perro directamente y ponerle un ventilador, hazlo.

Qué perros tienen más riesgo

  • Razas braquicéfalas —bulldog francés e inglés, carlino, bóxer—: sus vías respiratorias cortas hacen que el jadeo sea poco eficaz. Es el grupo de mayor riesgo con diferencia.
  • Perros mayores, cachorros y con sobrepeso.
  • Perros con problemas cardíacos o respiratorios.
  • Perros de pelo muy abundante, o cualquiera que haga ejercicio intenso en horas de calor. El golpe de calor por esfuerzo puede darse incluso en días no especialmente calurosos.

Qué hará el veterinario

No existe un tratamiento casero que cure un golpe de calor: lo anterior son primeros auxilios para ganar tiempo. En la clínica controlarán la temperatura, administrarán fluidoterapia intravenosa para rehidratar y estabilizar la circulación, y vigilarán las complicaciones que aparecen en las horas siguientes, que son las que de verdad matan: fallo renal, alteraciones de la coagulación y daño en el sistema nervioso y el aparato digestivo.

Por eso hay que acudir aunque el perro parezca recuperado. El daño orgánico puede no manifestarse hasta pasadas varias horas, y para entonces la ventana de tratamiento se ha estrechado.

Cómo prevenirlo

El coche no es el principal peligro. En el Reino Unido, el 74,2 % de los golpes de calor atendidos en clínica veterinaria fueron por esfuerzo físico, no por quedarse encerrados en un vehículo. Es decir, el escenario típico no es el coche aparcado al sol, sino el perro corriendo detrás de una pelota un día de calor. El coche sigue siendo mortal, pero la prevención empieza por el ejercicio.
  • Nunca lo dejes en el coche, ni un momento ni con la ventanilla entreabierta. El interior alcanza temperaturas letales en minutos.
  • Pasea en horas frescas y evita el ejercicio intenso con calor, aunque el perro parezca con ganas: muchos siguen corriendo hasta el colapso si tú sigues lanzando la pelota.
  • Comprueba el asfalto con el dorso de la mano: si no aguantas cinco segundos, quema las almohadillas.
  • Sombra y agua siempre disponibles, y bebedero portátil en los paseos largos.
  • Ayúdale en casa con una manta o cama refrescante en la zona más fresca.
  • No lo rapes sin consejo profesional: en muchas razas el pelo aísla del calor y protege del sol.
  • Cuidado con la humedad. Con humedad alta el jadeo pierde eficacia, así que un día húmedo de 28 °C puede ser más peligroso que uno seco de 33 °C.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor en perros?

Jadeo muy intenso, babeo con saliva espesa, encías muy rojas y después azuladas o pálidas, debilidad, tambaleo, vómitos o diarrea, desorientación y, en casos graves, colapso o convulsiones. Que deje de jadear de repente es una señal especialmente mala.

¿Qué hago si mi perro tiene un golpe de calor?

Sácalo del calor y mójalo con abundante agua fría cuanto antes, o sumérgelo si es joven, sano y está consciente, siempre con la cabeza fuera. Añade movimiento de aire con un ventilador. Llama al veterinario y trasládalo, siguiendo con el enfriamiento por el camino. La consigna es enfriar primero y trasladar después.

¿Puedo usar agua fría, o es peligroso?

Puedes, y es lo recomendado. El consejo de usar solo agua templada está desfasado: el Royal Veterinary College advierte de que no hay evidencia sustancial que lo respalde, y las guías del comité de trauma del American College of Veterinary Emergency and Critical Care recomiendan la inmersión en agua fría o el enfriamiento evaporativo. Con agua fría del grifo basta: no hace falta que esté helada, y perder tiempo buscando la temperatura ideal es peor que empezar ya.

¿Sirven las toallas mojadas?

Es el método más usado y el menos eficaz de los activos. El problema es dejarlas puestas: se calientan con el propio perro y acaban aislándolo. Si no tienes otra opción, cámbialas cada dos o tres minutos y pon un ventilador, pero mojar al perro directamente funciona mucho mejor.

¿Hasta cuándo hay que enfriarlo?

Las guías recomiendan enfriar activamente por encima de 41,1 °C y dejar de hacerlo al volver a valores normales, en torno a los 39 °C, porque pasarse tampoco es inocuo. Sin termómetro en casa, lo sensato es enfriar de camino a la clínica y dejar que allí midan y ajusten: en la práctica, el riesgo frecuente es enfriar poco y tarde.

¿Qué perros tienen más riesgo de golpe de calor?

Las razas braquicéfalas como el bulldog francés, el carlino o el bóxer, los perros mayores, los cachorros, los que tienen sobrepeso y los que padecen problemas cardíacos o respiratorios. También cualquier perro que haga ejercicio intenso con calor.

¿Hay que ir al veterinario aunque parezca recuperado?

Sí, siempre. El golpe de calor puede provocar fallo renal, alteraciones de la coagulación y daño neurológico que no se manifiestan hasta horas después. La evaluación veterinaria es imprescindible.

¿A partir de qué temperatura hay golpe de calor?

Cuando la temperatura corporal supera los 40 °C, siendo lo normal entre 38 y 39 °C. A partir de ahí el organismo ya no consigue enfriarse por sí solo.

Información con fines orientativos que no sustituye el consejo veterinario. El golpe de calor es una urgencia vital: ante cualquier sospecha, enfría al animal y acude de inmediato a tu veterinario. Las pautas de enfriamiento recogen las recomendaciones prehospitalarias para perros y gatos del comité de trauma del American College of Veterinary Emergency and Critical Care (Hanel R. y otros, Journal of Veterinary Emergency and Critical Care, 2016) y los datos del programa VetCompass del Royal Veterinary College publicados por Hall E. J. y otros en Veterinary Sciences, 2023.