Cómo cortar las uñas a un perro: paso a paso, uñas negras y espolón

Cómo cortar las uñas a un perro con cortaúñas en casa

Cortarle las uñas a un perro en casa es más sencillo de lo que parece, y evita un problema real: una uña larga no solo hace ruido al andar, obliga al perro a apoyar mal la pata y con el tiempo le cambia la postura. Aquí tienes cada cuánto hacerlo, con qué, hasta dónde llegar, cómo resolver el caso difícil de las uñas negras y qué hacer con el espolón, que es la uña que más problemas causa y de la que casi nadie habla.

En resumen

  1. Cada tres o cuatro semanas. Si oyes «clic-clic» en el suelo, ya tocaba
  2. Solo la punta, quedándote por delante de la vena
  3. Uñas negras: cortes muy pequeños y mirar la superficie del corte
  4. No olvides el espolón, que no se desgasta solo y es el que se engancha
  5. Si te pasas y sangra: polvo hemostático y presión suave

Por qué importa más de lo que parece

La uña de un perro no debería tocar el suelo cuando está de pie y quieto. Cuando lo hace, cada paso empuja la uña hacia atrás y transmite esa presión a las articulaciones de los dedos. El perro compensa cambiando la forma de apoyar la pata, y ese cambio de postura, mantenido durante meses, acaba afectando a muñecas y codos. En perros mayores o con artrosis la diferencia se nota mucho.

Hay además un motivo práctico para no dejarlo pasar. Dentro de cada uña está la vena, el tejido con riego y nervios que la recorre por dentro. Si la uña crece mucho, la vena crece con ella, y entonces ya no puedes acortar la uña de golpe sin cortarla. La buena noticia es que funciona también al revés: cortando poco y a menudo, la vena se va retrayendo y en unas semanas puedes recuperar la longitud correcta.

Cada cuánto cortarlas

Como orientación, cada tres o cuatro semanas, pero depende mucho del perro. Uno que pasea a diario por asfalto se las desgasta solo y quizá necesite menos; uno de interior, de patas cortas o poco activo, más.

Dos señales que no fallan y que no requieren medir nada:

  • El «clic-clic» sobre el suelo duro al caminar.
  • La prueba del folio. Con el perro de pie, desliza una hoja de papel por debajo de la pata: si tropieza con las uñas, están largas.

Con qué cortarlas

Hay dos caminos y no compiten: sirven para perros distintos.

CortaúñasLima eléctrica o torno
Cómo actúaCorta de una vezDesgasta poco a poco
RapidezMuy rápidoMás lento
Riesgo de pasarseMayor: el corte es irreversibleMenor: vas viendo el avance
AcabadoPuede quedar borde afiladoDeja el borde redondeado
Perro miedosoMejor: se acaba en segundosDepende del ruido y la vibración
Uñas muy gruesasCuesta másVa mejor

Y una cosa que conviene decir antes de nada: nunca uses tijeras de cocina ni un cortaúñas de persona en un perro mediano o grande. La uña canina es cilíndrica, no plana, y una hoja recta la aplasta y la astilla en lugar de cortarla.

Lo básico, y resuelve el problema de las uñas negras

Cortaúñas con luz LED y tope de seguridad

Cuchilla de acero inoxidable, mangos antideslizantes y dos detalles que importan: un tope de seguridad que limita cuánto entra la uña, y una luz LED que ilumina la uña desde detrás para intentar localizar la vena. Hay cuatro tallas según el tamaño del perro, así que elige la tuya en la página del producto. Es la referencia más contrastada de su categoría en España, con más de cincuenta mil valoraciones.

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Para perros nerviosos o uñas gruesas

Lima eléctrica recargable de tres velocidades

Desgasta la uña en lugar de cortarla, así que es prácticamente imposible pasarse de golpe. Tres velocidades y tres bocas de esmerilado según el grosor de la uña, recargable y con pantalla del nivel de batería. El dato que de verdad decide en un perro miedoso es el ruido, y aquí el fabricante declara 40 dB: aproximadamente el nivel de una nevera funcionando o una conversación en voz baja.

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Ténlo antes de empezar, no después

Polvo hemostático para uñas

Acelera la coagulación y tapona el sangrado en segundos. Se aplica pellizcando un poco de polvo sobre la punta y presionando con el dedo unos cinco o diez segundos, después de secar el exceso de sangre. Viene en bote pequeño con tapa de rosca y bolsita antihumedad dentro, detalle que importa más de lo que parece: este tipo de polvo se apelmaza con la humedad y deja de servir, así que no lo guardes en el cuarto de baño.

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Si no lo tienes en ese momento, la maicena o la harina de maíz sirven de apaño, aunque funcionan bastante peor. Lo que no es una opción es salir a comprarlo con la uña ya sangrando: es de esas cosas que se tienen antes de necesitarlas.

Cómo cortarlas, paso a paso

  1. Elige un momento tranquilo. Después de un paseo largo, cuando el perro está cansado, mucho mejor que en plena euforia.
  2. Sujeta la pata sin apretar y separa el dedo con el pulgar y el índice, presionando muy suavemente la almohadilla para que la uña quede expuesta.
  3. Mira la uña a contraluz. En las claras se ve por dentro una zona rosada: esa es la vena. Hay que quedarse un par de milímetros por delante.
  4. Corta la punta en ángulo, siguiendo aproximadamente la inclinación natural de la uña, en lugar de perpendicular.
  5. Revisa el espolón. Se olvida siempre y es el que más problemas da.
  6. Premia después de cada pata y para en cuanto notes que se agobia. Cuatro sesiones de una pata valen más que una pelea.

Uñas negras: cómo hacerlo sin ver la vena

Es la duda más repetida y tiene solución, aunque requiere paciencia. Con una uña oscura no puedes ver la vena desde fuera, así que la técnica consiste en ir descubriéndola desde dentro.

Haz cortes muy pequeños, de un milímetro, en lugar de uno grande. Después de cada corte, mira la superficie que acabas de dejar:

  • Al principio verás un corte seco, blanquecino y con textura de tiza. Puedes seguir.
  • Cuando aparezca en el centro un punto oscuro o una zona algo más blanda y húmeda, para inmediatamente. Estás justo delante de la vena.

La luz LED del cortaúñas ayuda en uñas ambarinas o translúcidas, donde consigue transiluminar la vena. Conviene decirlo claro, porque el propio fabricante lo advierte: en una uña negra opaca la visibilidad se reduce mucho. No hace milagros.

Ante la duda, quédate corto y repite en cuatro o cinco días. Con uñas negras, cortar poco y a menudo es más eficaz que intentar acertar de una vez.

El espolón: la uña que todo el mundo olvida

El espolón es el dedo que queda más arriba, en la cara interna de la pata, sin llegar a tocar el suelo. Algunos perros lo tienen solo en las patas delanteras y otros también en las traseras, incluso dobles en ciertas razas.

Y precisamente porque no toca el suelo, no se desgasta nunca. Mientras las demás uñas se van limando solas con el paseo, esta crece sin freno, se curva sobre sí misma y en los casos peores termina clavándose en la almohadilla o en la piel del propio dedo.

Cómo cortarlo

Igual que el resto, pero con dos diferencias. Al estar suelto y no apoyar, se mueve más: sujeta el dedo con firmeza suave antes de cortar. Y como suele estar más largo de lo que debería, es más probable que la vena esté avanzada, así que corta menos de lo que te pida el cuerpo y repite en unas semanas.

Espolón roto o inflamado

Es una consulta frecuente en la clínica veterinaria, y con motivo: al sobresalir de la pata, el espolón se engancha con facilidad en mantas, alfombras, matorrales o en el propio arnés, y puede desgarrarse.

Un espolón roto o desgarrado es motivo de consulta veterinaria, no de bricolaje casero. La uña rota deja expuesto tejido con riego e inervación: duele, sangra y puede infectarse. Lo mismo si ves el dedo hinchado, enrojecido, caliente, con secreción o si el perro se lame la zona de forma insistente o cojea. No intentes arrancar el resto de la uña ni recortarla tú: en la clínica lo harán con analgesia y valorarán si hace falta antibiótico.

La forma de prevenirlo es sencilla y es la misma de siempre: mantenerlo corto. Un espolón a ras no se engancha en nada.

Qué hacer si sangra

Va a pasar alguna vez, incluso a los veterinarios. No es una urgencia, pero hay que actuar bien.

  1. Mantén la calma. Tu perro va a reaccionar más a tu nerviosismo que al pinchazo.
  2. Seca primero el exceso de sangre con una gasa. Sobre una uña chorreando, el polvo se arrastra y no llega a taponar: este es el motivo por el que a mucha gente «no le funciona».
  3. Aplica el polvo hemostático pellizcando un poco y presionándolo contra la punta de la uña durante cinco o diez segundos.
  4. Mantén la presión con una gasa durante dos o tres minutos, sin ir levantando cada diez segundos a ver qué tal.
  5. Evita que corra o se lama la siguiente media hora.

Llama al veterinario si el sangrado no para en unos diez minutos, si vuelve a sangrar horas después, o si el dedo se hincha o el perro sigue cojeando al día siguiente.

Y una recomendación que vale más que cualquier técnica: si le has hecho daño, termina la sesión ahí, sin castigo y sin drama, y vuelve otro día. Insistir después de un susto es la forma más rápida de que el perro no vuelva a dejarse tocar las patas.

Perro nervioso: cómo llegar a poder hacerlo

Si tu perro ya tiene miedo al cortaúñas, no empieces por cortar. Empieza mucho antes:

  • Tócale las patas a diario fuera de la sesión, en momentos agradables, con un premio cada vez. Solo tocar.
  • Enséñale la herramienta sin usarla: que la huela, y premio. Luego ponla sobre la pata sin cortar, y premio.
  • Una uña al día. Con una sola uña por sesión, en dieciocho días has hecho las cuatro patas y el perro no ha pasado miedo ninguna vez.
  • Con la lima eléctrica, enciéndela primero lejos y ve acercándola en varias sesiones antes de tocarle la uña con ella.
  • No lo sujetes a la fuerza. Cada vez que lo inmovilizas contra su voluntad, retrocedes semanas de trabajo.

Y si aun así no hay manera, no es un fracaso: pídelo en la clínica o en la peluquería canina. Cuesta poco, se hace en cinco minutos y la primera vez puedes aprovechar para que te enseñen dónde está la vena en tu perro concreto.

Sí

  • Cortaúñas específico o lima eléctrica
  • Cortar solo la punta, en ángulo
  • Revisar siempre el espolón
  • En uñas negras, cortes de un milímetro
  • Tener el polvo hemostático a mano
  • Parar en cuanto se agobie

No

  • Tijeras de cocina o cortaúñas de persona
  • Cortar de golpe una uña muy larga
  • Sujetarlo a la fuerza
  • Insistir después de hacerle daño
  • Arreglar en casa un espolón roto

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que cortar las uñas a un perro?

Como orientación, cada tres o cuatro semanas, según cuánto las desgaste paseando. Dos señales claras: el «clic-clic» sobre el suelo duro y la prueba del folio, que consiste en deslizar una hoja bajo la pata con el perro de pie y ver si tropieza con las uñas.

¿Con qué se cortan las uñas a un perro?

Con un cortaúñas específico para perros, mejor si tiene tope de seguridad, o con una lima eléctrica que desgasta poco a poco. Nunca con tijeras de cocina ni con un cortaúñas de persona: la uña canina es cilíndrica y una hoja recta la astilla.

¿Hasta dónde se pueden cortar las uñas de un perro?

Hasta un par de milímetros por delante de la vena, el tejido con riego y nervios que recorre la uña por dentro. En las uñas claras se ve como una zona rosada a contraluz; en las oscuras hay que ir descubriéndola con cortes pequeños.

¿Cómo corto las uñas negras si no veo la vena?

Con cortes de un milímetro, mirando la superficie después de cada uno. Mientras el corte se vea seco y blanquecino puedes seguir; en cuanto aparezca un punto oscuro o una zona más blanda en el centro, para. Una luz LED ayuda en uñas ambarinas, pero en las negras opacas apenas se aprecia.

¿Qué hago si le sangra la uña?

Primero seca el exceso de sangre con una gasa, porque sobre una uña mojada el polvo no agarra. Después aplica el polvo hemostático sobre la punta y presiona con el dedo cinco o diez segundos, y mantén la gasa dos o tres minutos. Si no tienes, sirve maicena. Llama al veterinario si no para en diez minutos, si vuelve a sangrar horas después o si el dedo se hincha.

¿Qué es el espolón y hay que cortarlo?

Es el dedo que queda más arriba en la cara interna de la pata, sin tocar el suelo. Precisamente por eso no se desgasta nunca y crece hasta curvarse sobre sí mismo, pudiendo clavarse en la almohadilla. Hay que revisarlo y cortarlo como el resto.

Mi perro se ha roto el espolón, ¿qué hago?

Ir al veterinario. Una uña rota deja expuesto tejido con riego e inervación: duele, sangra y puede infectarse. No intentes arrancar ni recortar el resto en casa. Lo mismo si ves el dedo hinchado, caliente o con secreción, o si el perro cojea o se lame la zona.

Se le han quedado las uñas larguísimas, ¿puedo cortarlas de golpe?

No. Cuando una uña crece mucho, la vena crece con ella, así que un corte grande la alcanzaría. Hay que cortar poco cada pocos días: la vena se va retrayendo y en unas semanas se recupera la longitud correcta.

¿Cómo le corto las uñas a un perro nervioso?

Trabajando antes de cortar: tocarle las patas a diario con premios, enseñarle la herramienta sin usarla y hacer una sola uña por sesión. Con una al día, en dieciocho días están todas y el perro no ha pasado miedo. Si no hay manera, en la clínica o la peluquería lo hacen en cinco minutos.

Información con fines orientativos que no sustituye el criterio veterinario. Si tu perro es grande, nervioso, tiene una uña rota o el dedo inflamado, o no te sientes seguro, acude a tu veterinario o a un peluquero canino. En calidad de Afiliado de Amazon, QueComprarPro obtiene ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.